Proclaim the Kingdom of God

07-03-2016Weekly Reflections

Last Sunday, Jesus rebuked James and John for wanting to "call down fire from heaven" (Luke 9:54–55) on an unwelcoming town. As he sends forth disciples today, Jesus again forbids retaliation against non-receptive listeners (10:10–11), showing us how to be Jesus' "missionaries of mercy" this Jubilee Year of Mercy. Like the first disciples, we are sent not to proclaim ourselves but Jesus. As Jesus sent them in pairs, so are we also to work together in the community of the Church. We often describe the Church as Isaiah describes Jerusalem in today's first reading, our comforting, nurturing Mother (Isaiah 66:13). So, going forth gently, like lambs among wolves (Luke 10:3), we share comforting peace, nurturing food and drink (Luke's image for Eucharist), and Jesus' healing promise of unfailing, unconditional mercy (10:5, 7, 9). Thus Jesus bids us proclaim the kingdom of God by showing what God's kingdom looks like in action. "Go, preach the Gospel," Pope Francis' saintly namesake of Assisi is said to have instructed his first friars, "and when necessary, use words!"

—Peter Scagnelli, Copyright © J. S. Paluch Co., Inc.

Proclamen el Reino de Dios

El pasado domingo, Jesús reprendió a Santiago y a Juan por querer hacer "bajar fuego del cielo" (Lucas 9:54–55) a un pueblo que no los recibió. Hoy, al enviar discípulos, Jesús también les prohíbe represalias contra quienes no los escuchan (10:10–11), mostrándonos cómo ser "discípulos de la misericordia" de Jesús en este Año Jubilar. Igual que los primeros discípulos, somos enviados a proclamar a Jesús, no a nosotros mismos. Así como Jesús los envió de dos en dos, así también nosotros debemos trabajar juntos en la comunidad de la Iglesia. A menudo, describimos a la Iglesia como Isaías describe a Jerusalén en la primera lectura de hoy, nuestro consuelo, nuestra madre atenta y amorosa (Isaías 66:13). Así, moviéndonos lentamente hacia adelante, como corderos en medio de lobos (Lucas 10:3), compartimos paz reconfortante, alimentos y bebidas nutritivas y, la promesa de sanación de Jesús de la misericordia incondicional e infalible (10:5, 7, 9). Asimismo Jesús nos invita a proclamar el Reino de Dios mostrando cómo es que su Reino se ve en acción. San Francisco de Asís, de quien el Papa Francisco tomó su nombre, solía decirle a sus primeros frailes "vayan y prediquen el Evangelio y si es necesario utilicen palabras."

—Peter Scagnelli, Copyright © J. S. Paluch Co., Inc.

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