Our Citizenship is in Heaven

02-21-2016Weekly Reflections

Every so often life gives you a glimpse of glory—the beauty in a sunset, goodness in a person, truth in words spoken, peace and well-being in a friendship. Sometimes it comes suddenly; other times it's been there but you haven't been paying attention. Still, it is real. This happened to Peter, James, and John. Jesus often went off to pray, to be in the presence of his Father. On this particular occasion, while praying, his glory shone through and his disciples saw it. They also saw Moses and Elijah, speaking with him about his coming death, his passing over into full glory. Jesus will go on to speak to his disciples about his coming suffering and death. But for now, they are given a glimpse of the glory awaiting them at the end of the road. We too need a reminder of our destiny, that "our citizenship is in heaven" (Philippians 3:20). Our Savior has promised he will come and "change our lowly body to conform with his glorified body" (3:21). For now, hear the Father's words: "This is my chosen Son; listen to him" (Luke 9:35). Our ultimate glory may depend on it.

Do you think of yourself as destined for glory?

Nuestra Ciudadania esta en los Cielos

De vez en cuando la vida te deja entrever "la Gloria" (la belleza de una puesta de sol, la bondad en una persona, la verdad en las palabras, la paz y el bienestar en una amistad.) A veces llega de repente; otras veces ya ha estado ahí, pero no has estado prestando atención. Aún así, es real. Esto le sucedió a Pedro, Santiago y Juan. A menudo, Jesús se iba a orar, para estar en la presencia de su Padre. En esta ocasión, mientras oraba, su gloria brilló a través de Él y sus discípulos la presenciaron. También vieron a Moisés y a Elías, hablando con Él sobre la proximidad de su muerte, su paso a la gloria total. Jesús les hablaría a sus discípulos acerca de su inminente sufrimiento y su muerte. Pero, por ahora, les da una visión de la gloria que les espera al final del camino. Nosotros también necesitamos un recordatorio de nuestro destino, que "nuestra ciudadanía está en los cielos" (Filipenses 3:20). Nuestro Salvador nos ha prometido que vendrá y "transformará nuestro cuerpo miserable en un cuerpo glorioso" (3:21). Por ahora, escucha las palabras del Padre: "Este es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo" (Lucas 9:35). Nuestra gloria final puede depender de ello.

¿Piensas que estas destinado a la "Gloria", a la "Vida Eterna"?

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