Restoring Our Bond with God

03-31-2019Weekly ReflectionsWe Celebrate Worship Resource, Vol. 44, No. 1

Reconciliation is a powerful act. It takes a bond that has been broken and makes it whole again. It restores the unity of a relationship, of a family. Today’s Gospel—the parable of the prodigal son—is a beautiful example of reconciliation. The younger son broke his bond with his father and the unity of his family. When he returned home after dissipating his money, his morals, and his dignity, he thought that that bond was too broken for reconciliation. But his father, in welcoming him back without judging him, without even asking what had happened, restored the bond. They were whole again. In the first reading, God reconciled with the Israelites, restoring them to their native land—the promised land—which once again could provide them with sustenance and freedom. Then we hear Saint Paul tell us that God and the world are reconciled through Christ, restoring the relationship that had been broken repeatedly through sin. The example of the prodigal son’s father gives us hope, hope that we are never beyond reconciliation, hope that on matter how broken our relationship, it is always able to be made whole again.

How is my relationship to God broken? How are my relationships with others in need of reconciliation?

Restaurando Nuestro Vínculo con Dios

La reconciliación es un acto poderoso. Toma un vínculo que se ha roto y lo vuelve a recuperar. Restaura la unidad de una relación, de una familia. El Evangelio de hoy, la parábola del hijo pródigo, es un hermoso ejemplo de reconciliación. El hijo menor rompió su vínculo con su padre y la unidad de su familia. Cuando regresó a casa después de disipar su dinero, su moral y su dignidad, pensó que ese vínculo estaba demasiado roto para la reconciliación. Pero su padre, al darle la bienvenida de nuevo sin juzgarlo, sin siquiera preguntar qué había sucedido, restableció el vínculo. Estaban completos de nuevo. En la primera lectura, Dios se reconcilió con los israelitas, restaurándolos a su tierra natal, la tierra prometida, que una vez más podría proporcionarles sustento y libertad. Luego escuchamos a San Pablo decirnos que Dios y el mundo se reconcilian a través de Cristo, restaurando la relación que se había roto repetidamente a través del pecado. El ejemplo del padre del hijo pródigo nos da esperanza, esperanza de que nunca estamos más allá de la reconciliación, esperanza de que, en la medida en que se rompa nuestra relación, siempre se pueda volver a completar.

¿En que forma esta mi relación con Dios rota? ¿Cómo trato mis relaciones con otros que necesitan reconciliación?

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