Be Doers of the Word

09-02-2018Weekly ReflectionsWe Celebrate Worship Resource, Vol. 43, No. 3

Actions speak louder than words. From Moses to Saint James to Jesus in Saint Mark's Gospel, it's unanimous: it's not what you say that God values, but what you do. God in fact provided the model for us, as James points out. First, however, we hear the words of Moses, telling the people that observing God's commandments will show others how great God is. They will be impressed by seeing what you do. In the second reading James reminds us that God's word is a word of action. God created the world and everything in it by pronouncing the word. In the Gospel it is Jesus, the Word made flesh, who points out the difference between those who honor God's commandments and those who don't. The scribes and Pharisees, raising their eyebrows when the disciples fail to purify their hands, are called out as hypocrites. It is what is in the heart, what comes from within, that matters. It goes back to what James wrote, which basically sums up his entire letter: "Be doers of the word and not hearers only, deluding yourselves" (James 1:22).

Are you failing to act on what you believe? How are you deluding yourself?

Pongan en Practica esa Palabra

Las acciones hablan más que las palabras. Desde Moisés hasta Santiago y Jesús en el Evangelio de San Marcos, es unánime: no es lo que dices lo que Dios valora, sino lo que haces. Dios, de hecho, nos proporcionó el modelo, como señala Santiago. Primero, sin embargo, escuchamos las palabras de Moisés, diciéndole a la gente que la observación de los Mandamientos de Dios mostrará a otros cuán grande es Dios. Ellos quedarán impresionados al ver lo que haces. En la segunda lectura, Santiago nos recuerda que la Palabra de Dios es una palabra de acción. Dios creó el mundo y todo lo que hay en él pronunciando la palabra. En el Evangelio, es Jesús, el Verbo hecho carne, quien señala la diferencia entre los que honran los Mandamientos de Dios y los que no. Los escribas y los fariseos, alzando las cejas cuando los discípulos no pueden purificar sus manos, son llamados hipócritas. Lo que importa es lo que hay en el corazón, lo que viene de adentro. Se remonta a lo que escribió Santiago, que básicamente resume su carta entera: "Pongan en practica esa palabra y no se limiten a escucharla, engañándose a ustedes mismos" (Santiago 1:22).

¿No estás actuando según lo que crees? ¿Cómo te estás engañando?

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