St. Francis of Assisi Weekly Reflections

Do not be Afraid; Just have Faith

07-01-2018Weekly ReflectionsWe Celebrate Worship Resource, Vol. 43, No. 2

The goodness of God in times of need is in full display in today’s readings. The author of the book of Wisdom wrote at a time that Greek culture had permeated Jewish traditions and Greek rule had divided the Jewish community. Wisdom tries to reconnect the people to their ancestral faith. God’s creation is good, and did not include death. We were created to be immortal in the image of God. Though the devil brought sin and death into the world, “justice is undying” (Wisdom 1:15). Living in accordance with God’s goodness leads to unending life with God. A century or so later a severe famine in Jerusalem inspires Paul to write a primer on Christian charity. Those who have in abundance are obligated to give to those who are in need. After all, Jesus, though he was God, emptied himself for our sake, allowing us to become rich in his grace. In today’s Gospel, Jesus encountered two people in need: Jairus, whose daughter was ill to the point of death, and an unnamed woman, who had been suffering hemorrhages for twelve years. Despite the opposite ways they approach Jesus, the faith of both in the goodness of God and in the power of Jesus over disease and death leads to healing and new life.

Do you see yourself more like Jairus, pleading to Jesus for help, or like the woman, too timid to approach Jesus directly?

No Temas; Basta que tengas Fe

La bondad de Dios en tiempos de necesidad está bien claro en las lecturas de hoy. El autor del libro de Sabiduría escribió en un momento en que la cultura griega había penetrado las tradiciones judías y el gobierno griego había dividido a la comunidad judía. La sabiduría intenta reconectar a la gente con su fe ancestral. La creación de Dios es buena, y no incluye la muerte. Fuimos creados para ser inmortales en la imagen de Dios. Aunque el diablo trajo el pecado y la muerte al mundo, “la justicia es inmortal” (Sabiduría 1:15). Vivir de acuerdo con la bondad de Dios conduce a una vida sin fin con Dios. Aproximadamente un siglo después, una severa hambruna en Jerusalén inspira a Pablo a escribir una cartilla sobre la caridad cristiana. Aquellos que tienen en abundancia están obligados a dar a aquellos que están en necesidad. Después de todo, Jesús, aunque era Dios, se vació a sí mismo por nosotros, permitiéndonos enriquecernos en su gracia. En el Evangelio de hoy, Jesús se encontró con dos personas necesitadas: Jairo, cuya hija estaba enferma hasta el punto de morir, y una mujer anónima, que había sufrido hemorragias durante doce años. A pesar de las formas opuestas en que se acercan a Jesús, la fe de ambos en la bondad de Dios y en el poder de Jesús sobre la enfermedad y la muerte conduce a la sanación y una nueva vida.

¿Eres más como Jairo, rogandole a Jesús por ayuda, o como la mujer, demasiado tímido para acercarte a Jesús directamente?

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