St. Francis of Assisi Weekly Reflections

Sanctify Christ as Lord in your Hearts

05-21-2017Weekly ReflectionsWe Celebrate Worship Resource, Vol. 42, No. 2

Easter reminds us that the risen Lord Jesus continues to bring us Easter gifts—peace, joy, forgiveness—as he did to the apostles and the first members of the church. But we are also challenged to examine how we work with them to witness to Christ, as Philip the deacon does today in Acts. And the first Letter of Saint Peter makes a few suggestions, calling us first to make Christ our priority: "Sanctify Christ as Lord in your hearts" (3:15). To say Christ is Lord is to witness to him as the Son of God raised from the dead by the Father. From there, it urges us always to be ready to explain to anyone who asks why we have hope, why we can go into the future trusting in God's promise of eternal life, "life in the Spirit," which begins even now. This also means willing to suffer for doing good, in imitation of the Christ who suffered for us. Such a commitment to Christ is not always easy, but Jesus promised to send us the Holy Spirit to be our teacher, who will help us and draw us more deeply into the life shared by the Father and the Son.

How will you accept this Easter challenge?

Veneren sus Corazones a Cristo, el Señor

La Pascua nos recuerda que el Señor Jesús resucitado continúa trayéndonos regalos de Pascua—paz, gozo y perdón—como lo hizo con los apóstoles y los primeros miembros de la iglesia. Pero también tenemos el reto de examinar cómo trabajamos con ellos para darle testimonio a Cristo, como hace hoy Felipe el diácono en los Hechos. La primera Carta de San Pedro hace algunas sugerencias, llamándonos primero a hacer de Cristo nuestra prioridad: "Veneren sus corazones a Cristo, el Señor" (3:15). Decir que Cristo es Señor es darle testimonio como el Hijo de Dios resucitado de los muertos por el Padre. A partir de ahí, nos urge a estar siempre listos para explicar a cualquier persona que pregunte por qué tenemos esperanza, por qué podemos ir hacia el futuro confiando en la promesa de Dios de vida eterna, "vida en el Espíritu", que comienza incluso ahora. Esto también significa estar dispuesto a sufrir por hacer el bien, en imitación de Cristo que sufrió por nosotros. Este compromiso con Cristo no siempre es fácil, pero Jesús prometió enviarnos el Espíritu Santo para que sea nuestro maestro, que nos ayude y nos atraiga más profundamente en la vida compartida por el Padre y el Hijo.

¿Cómo aceptarás este reto de Pascua?

BACK TO LIST