Take up Your Cross Daily, and Bear one Another's Burdens

06-19-2016Weekly Reflections

Today, as he often does, Luke portrays Jesus "praying in solitude" (Luke 9:18). The Jubilee Year of Mercy invites us to rediscover the value of silence as the prayerful setting in which to reflect on the ways in which God's mercy transforms our lives, in order to make mercy the heart of our own lifestyle. But in a line that sounds odd, Jesus "rebuked" his disciples "and directed them not to tell anyone" (9:20–21) after they professed their faith in Jesus as "the Christ of God" (9:20). Jesus challenges us also to profess our faith not by what we say, but by what we do: take up our own cross daily (9:23) and "bear one another's burdens" (Galatians 6:2). Our gratitude for God's mercy toward us should make us instruments of God's mercy toward all. Then, as Zechariah prophesies in today's first reading, the fountain of God's mercy will open to purify the whole world from the sin and selfishness that cause suffering and sorrow to so many (Zechariah 13:1).

—Peter Scagnelli, Copyright © J. S. Paluch Co., Inc.

Toma Tu Cruz Diariamente, y Ayuda a los Otros a Llevar sus Cargas

Hoy, como frecuentemente lo hace, Lucas presenta a Jesús "orando en un lugar solitario" (Lucas 9:18). El Año Jubilar de la Misericordia nos invita a redescubrir el valor del silencio como una manera de rezar para reflexionar en qué manera la misericordia de Dios transforma nuestras vidas, para hacer que la misericordia reine en nuestro corazón y estilo de vida. Pero en un momento Jesús dice algo que suena "extraño", cuando "ordena a sus discípulos a no decirle a nadie" (9:20–21) después de que profesan su fe en Jesús como "El Mesías de Dios" (9:20). Jesús también nos desafía a profesar nuestra fe no por lo que decimos, sino por lo que hacemos: "tome su cruz de cada día" (9:23) y "ayúdense unos a los otros a llevar sus cargas". Nuestro agradecimiento por la misericordia de Dios hacia nosotros debe hacernos instrumentos de la misericordia de Dios hacia todos. Sigue con el mensaje del profeta Zacarías en la primera lectura, la fuente de la misericordia de Dios brotará para purificar al mundo de los pecados y de las inmundicias que causan sufrimiento y dolor a muchos (Zacarías 13:1).

—Peter Scagnelli, Copyright © J. S. Paluch Co., Inc.

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