St. Francis of Assisi Weekly Reflections

Who do you trust?

02-14-2016Weekly Reflections

Food, fortune, fame—the temptations sound like categories from TV's Jeopardy. "Feed yourself, you're starving," Satan said. After forty days of daytime heat and nighttime cold, Jesus could not have had much energy. But it wasn't physical strength that was needed; it was strength of spirit. Jesus was not lacking that. The Spirit had come upon him at his baptism, had driven him into the wilderness, and did not abandon him now. First temptation: Use your power to feed yourself. Jesus' answer: God's word is my food. There I find strength. Second temptation: Bend the knee to me in exchange for all the kingdoms of the world. Jesus' answer: Only God deserves worship; the only kingdom worth having is God's. Third temptation: See if God is with you by throwing yourself off the temple. Jesus' answer: You don't test God; you trust God. As Israel was tested in the desert, tempted to turn from God who delivered them from Egypt, so Jesus is tested. But Jesus, the new Israel, the beloved Son, trusts his Father. That Spirit who was with Jesus during his testing is with us today.

Where do you place your trust?

¿En quien confias tu?

La comida, la fortuna, y la fama: estas tentaciones suenan como categorías del programa de televisión, "Jeopardy". "Come algo que te estás muriendo de hambre", le dijo Satanás. Después de cuarenta días bajo el calor del día y el frío de la noche, Jesús no pudo haber tenido mucha energía. Pero no era la fuerza física la que era necesaria; sino la fuerza del espíritu. Y a Jesús no le faltaba esta. El Espíritu había descendido sobre Él en su bautismo, lo había llevado al desierto, y no lo abandonaría ahora. La primera tentación: Usa tu poder para alimentarte. La respuesta de Jesús: la Palabra de Dios es mi alimento. Ahí encontraré la fuerza. La segunda tentación: arrodíllate ante mí a cambio de todos los reinos del mundo. La respuesta de Jesús: Sólo Dios merece ser adorado; el único reino que vale la pena tener es el de Dios. La tercera tentación: Si eres el hijo de Dios arrójate desde aquí y Él te salvará. La respuesta de Jesús: no pongas a prueba a Dios; confía en Él. Así como Israel estuvo a prueba en el desierto, tentado de apartarse de Dios quien los liberó de Egipto, de la misma forma Jesús fue puesto a prueba. Pero Jesús, el nuevo Israel, el Hijo amado, confió en su Padre. Ese Espíritu que estuvo con Jesús durante su prueba está hoy con nosotros.

¿Dónde pones tu confianza?

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