I am the Bread of Life

08-05-2018Weekly ReflectionsWe Celebrate Worship Resource, Vol. 43, No. 3

We hunger. Today’s readings point to that basic human need in all its meanings. In the first reading, the Israelites are so hungry that they tell Moses they’d rather have remained in slavery when at least they had food to eat. Seeing nothing but desert around them, they were convinced they would starve to death. But God provided food—manna and quail—that would sustain them on their journey. Moreover, God provided hope. In giving sustenance to them in their desperation, God restored hope to a people who needed a reason to go on. Last week we saw Jesus feed more than five thousand people with five loaves and two fish. But today we hear Jesus say, “Do not work for food that perishes but for the food that endures for eternal life” (John 6:27). Naturally, the crowd wants this magic food. Then Jesus reveals its source: “I am the bread of life; whoever comes to me will never hunger, and whoever believes in me will never thirst” (John 6:35). Now it is apparent that Jesus is not just addressing our physical hunger. He gives our lives sustenance, gives our lives hope, gives our lives meaning. In short, Jesus gives our lives life.

What gives your life meaning? In what ways is God the source?

Yo soy el Pan de Vida

Tenemos hambre. Las lecturas de hoy apuntan a esa necesidad humana en todos sus sentidos. En la primera lectura, los israelitas están tan hambrientos que le dicen a Moisés que preferirían haber permanecido en la esclavitud cuando al menos tenían comida para alimentarse. Al no ver nada más que desierto a su alrededor, estaban convencidos de que morirían de hambre. Pero Dios les proporcionó alimentos—maná y codorniz—que los mantendrían durante su viaje. Además, Dios proveyó esperanza. Al darles sustento en su desesperación, Dios restauró la esperanza a las personas que necesitaban una razón para continuar. La semana pasada vimos a Jesús alimentar a más de cinco mil personas con cinco panes y dos peces. Pero hoy oímos a Jesús decir: “No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna” (Juan 6:27). Naturalmente, la multitud quiere de esta comida mágica. Entonces Jesús revela su origen: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre y el que cree en mí nunca tendrá sed” (Juan 6:35). Ahora es evidente que Jesús no solo está abordando nuestro hambre física. Él da sustento a nuestras vidas, le da esperanza a nuestras vidas, le da sentido a nuestras vidas. En resumen, Jesús le da vida a nuestras vidas.

¿Qué le da sentido a tu vida? ¿De qué manera es Dios la fuente?

BACK TO LIST