When I am weak, Then I am Strong

07-08-2018Weekly ReflectionsWe Celebrate Worship Resource, Vol. 43, No. 2

The life of a prophet is not easy. Prophecy demands one go against the flow. Ezekiel had an especially difficult task. He was called by God to prophesy just after the Chosen People were driven into exile. Somehow, he had to restore a sense of trust that God was still God, still all-powerful and still faithful to the covenant. But the Israelites were understandably “hard of face and obstinate of heart,” having been defeated by the Babylonians and evicted from the Promised Land (Ezekiel 2:4). Jesus faced an equally stubborn people in his fellow Nazarenes. Whether they were resentful or just plain skeptical, they could not accept that a great prophet could possibly have come from among their number. But if there is to be a positive lesson here, Paul points us toward it. Initially he begs the Lord to remove the infirmity that afflicts him. Scripture scholars are not sure if this is a physical ailment, an opponent, or something else entirely. But whatever the case, Paul makes his peace with it, realizing that in his very weakness the grace of God show itself most strongly. The power of God manifests itself most clearly in overcoming a difficulty, not in being easily successful.

How is the power of God manifested in you?

Cuando soy débil, entonces soy Fuerte

La vida de un profeta no es fácil. La profecía le exige ir contra la corriente. Ezequiel tuvo una tarea especialmente difícil. Fue llamado por Dios para profetizar justo después de que el pueblo elegido fuera expulsado al exilio. De alguna manera, tuvo que restaurar un sentido de confianza de que Dios todavía era Dios, aún todopoderoso y aún fiel al pacto. Pero los israelitas eran comprensiblemente “testarudos y obstinados”, habiendo sido derrotados por los babilonios y expulsados de la Tierra Prometida (Ezequiel 2:4). Jesús se enfrentó a un pueblo igualmente obstinado en sus compañeros nazarenos. Si estaban resentidos o simplemente escépticos, no podían aceptar que un gran profeta podría haber venido de entre ellos. Pero si hay una lección positiva aquí, Pablo nos señala hacia ella. Inicialmente le ruega al Señor que elimine la enfermedad que lo aflige. Los eruditos de las Escrituras no están seguros de si esto es una dolencia física, un oponente o algo completamente diferente. Pero cualquiera que sea el caso, Pablo hace las paces con él, dándose cuenta de que en su propia debilidad la gracia de Dios se muestra con mayor fuerza. El poder de Dios se manifiesta más claramente para superar una dificultad, no para ser fácilmente exitoso.

¿Cómo se manifiesta el poder de Dios en ti?

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