Love One Another

05-06-2018Weekly ReflectionsWe Celebrate Worship Resource, Vol. 43, No. 2

Love one another.” We hear this directive at the beginning of the second reading (1 John 4:7) and then again at the end of the Gospel (John 15:17). The Greek word that John uses again and again is agápe, the selfless, unconditional love that God has for the world and that Jesus has for his disciples. Jesus provided the ultimate example of self-sacrificing love on the cross, but we are also challenged to exercise agápe, love that puts others before ourselves, love that knows no boundaries. In the first reading, Peter takes this challenge, visiting Cornelius, a newly converted Roman centurion. Just as Peter is telling the group that God shows no partiality, God , as if one cue, sends the Holy Spirit down upon all who had come to listen to Peter testify in Jesus’ name. That same Holy Spirit can help us be faithful to what God asks of us. This fidelity to loving God and one another means that we will remain in that love, that it will be a part of our character, our being. In this way we can “bear fruit that will remain” (John 15:16), as Peter did in the first reading, as we are called to do today.

Who do you know that is most in need of that love, the love God has shown to us?

Amense unos a los Otros

Ámense los unos a los otros.” Escuchamos esta directriz al comienzo de la segunda lectura (1 Juan 4: 7) y luego al final del Evangelio (Juan 15:17). La palabra griega que Juan usa una y otra vez es agápe, el amor desinteresado e incondicional que Dios tiene para el mundo y que Jesús tiene para sus discípulos. Jesús brindó el máximo ejemplo de amor sacrificado en la cruz, pero también tenemos el desafío de ejercer agápe, amor que pone a los demás delante de nosotros mismos, amor que no conoce límites. En la primera lectura, Pedro acepta este desafío y visita a Cornelius, un centurión romano recién convertido. Así como Pedro le está diciendo al grupo que Dios no muestra parcialidad, Dios, como si fuera una señal, envía el Espíritu Santo sobre todos los que habían venido a escuchar a Pedro testificar en el nombre de Jesús. Ese mismo Espíritu Santo puede ayudarnos a ser fieles a lo que Dios nos pide. Esta fidelidad a amar a Dios y unos a otros significa que permaneceremos en ese amor, que será parte de nuestro carácter, de nuestro ser. De esta manera, podemos “llevar fruto que permanezca” (Juan 15:16), como lo hizo Pedro en la primera lectura, como estamos llamados a hacer hoy.

¿A quién conoces que está más necesitado de ese amor, el amor que Dios nos ha mostrado?

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