Have you found Healing in the Word of God?

01-28-2018Weekly ReflectionsWe Celebrate Worship Resource, Vol. 43, No. 1

There is power in a name. The unclean spirit in Mark's Gospel tries to use that power. In that time, people believed that demonic forces could try to gain power over an enemy by uttering their name. In Mark, the unclean spirit calls out "Jesus of Nazareth...I know who you are—The Holy One of God!" (Mark 1:24). Normally the one attempting to drive out the demonic spirit would respond with the name of one more powerful. But Jesus has no need to do this. He speaks, literally, in the name of God. In fact, the people already recognized him as speaking with authority when he taught in the synagogue. So he can command unclean spirits with his own authority and they obey him. The Lord tells Moses in the first reading, "I will raise up for them a prophet like you from among their kin, and will put my words into his mouth" (Deuteronomy 18:18). Jesus has this authority that Moses prophesied, the authority the unclean spirit obeyed, the authority the people of Capernaum recognized in his words. Jesus' word, the "good news," still has that power today—the power to heal people of the unclean spirits that afflict them.

What "unclean spirits" do we encounter today? Has the word of God given you guidance, hope, or healing?

¿Has encontrado Sanación en la Palabra de Dios?

Hay poder en un nombre. El espíritu inmundo en el Evangelio de Marcos trata de usar ese poder. En ese momento, la gente creía que las fuerzas demoníacas podían tratar de obtener poder sobre un enemigo pronunciando su nombre. En Marcos, el espíritu inmundo clama "Jesús de Nazaret...Sé quién eres, ¡El Santo de Dios!" (Marcos 1:24). Normalmente, el que intenta expulsar al espíritu demoníaco respondería con el nombre de uno más poderoso. Pero Jesús no tiene necesidad de hacer esto. Él habla, literalmente, en el nombre de Dios. De hecho, la gente ya lo reconoció como que hablaba con autoridad cuando enseñaba en la sinagoga. Entonces él puede mandar espíritus inmundos con su propia autoridad y ellos le obedecen. El Señor le dice a Moisés en la primera lectura: "Yo les levantaré un profeta como tú de entre sus parientes, y pondré mis palabras en su boca" (Deuteronomio 18:18). Jesús tiene esta autoridad que Moisés profetizó, la autoridad que el espíritu inmundo obedeció, la autoridad que el pueblo de Capernaum reconoció en sus palabras. La palabra de Jesús, las "buenas nuevas", todavía tiene ese poder hoy: el poder de sanar a las personas de los espíritus inmundos que los afligen.

¿Qué "espíritus inmundos" encontramos hoy día? ¿Te ha dado la palabra de Dios guía, esperanza o sanación?

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