St. Francis of Assisi Weekly Reflections

You ought to wash one Another's feet

11-06-2016Weekly Reflection

One of the most moving images of Pope Francis' ministry comes from Holy Thursday. Slowly, deliberately, Francis kneels down before prisoners—men, women, young, old, Christian, Muslim—and washes their feet, recalling Jesus admonition to Peter: "If I, therefore, the master and teacher, have washed your feet, you ought to wash one another's feet" (John 13:14). On today's Jubilee for Prisoners, whose rights the Church bids us advocate, Jesus declares in the Gospel, "to [God] all are alive" (Luke 20:38). Have we "imprisoned" anyone figuratively, but no less painfully, passing harsh judgment, then refusing our respect, acceptance, even affection? This month of All Saints and All Souls bids us reflect on our eternal destiny and prepare for it. Respect for ourselves and others, souls and bodies, practical care for neighbors and strangers: such witness affirms that we view our present in light of our future, and believe that, even now, in our midst, stands the Lord of life, the living Jesus.

—Peter Scagnelli, Copyright © J. S. Paluch Co., Inc.

Deben de lavarse los pies Unos a los Otros

Una de las imágenes más conmovedoras del ministerio del Papa Francisco es la del Jueves Santo. Despacio, determinado, el Papa Francisco se arrodilla ante los prisioneros —hombres, mujeres, jóvenes, ancianos, cristianos, musulmanes— y les lava los pies, recordando aquello que Jesús le dijo a Pedro: "Pues si yo, el Maestro y El Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros" (Juan 13:14). Hoy, en el Jubileo para los Encarcelados, la Iglesia nos invita a abogar por sus derechos, en el Evangelio Jesús expresa que para Dios "todos están vivos" (Lucas 20:38). ¿Hemos "encarcelado" a alguien de forma figurada, sin tanto dolor, con un juicio severo, negándole nuestro respeto, aceptación y más aún, afecto? Este mes de Todos los Santos y los Fieles Difuntos nos invitan a reflexionar en nuestro eterno destino y a prepararnos para ello. El respeto por nosotros mismos y los demás, nuestras almas y cuerpos, atención cuidadosa por nuestros vecinos y extraños: dicho testimonio afirma que vemos nuestro presente a la luz de nuestro futuro y que lo creemos, incluso ahora, en medio de nosotros se encuentra El Señor de la vida, Jesús vive.

—Peter Scagnelli, Copyright © J. S. Paluch Co., Inc.

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